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Psicología

Clínica

Apreciada Manoli,

Todas las personas tenemos miedos y temores que se manifiestan con facilidad por la noche en forma de sueños y/o pesadillas. Los niños son más sensibles e inmaduros emocionalmente para poder afrontar ellos solos la experiencia de un mal sueño o una pesadilla y, por lo tanto, esto les puede causar sufrimiento y angustia.

Sería muy plausible suponer que las pesadillas de su hijo hayan tenido origen en el impacto emocional negativo, miedo o ansiedad que se pueda haber generado a raíz de la situación escolar que Vd. indica. No obstante, hay muchos otros factores que sería necesario conocer para poder valorar y tratar adecuadamente el problema de las pesadillas de su hijo, por ej.: cuánto tiempo hace que las sufre, cuándo se iniciaron, de qué tratan,  si se dan cada noche, cambios rutina, … etc.

Vds. pueden ayudarle en casa intentando calmarle, que se sienta seguro, tranquilizándole y hablando con él de lo que le preocupa o le asusta. Sin embargo, si el problema persiste, es necesario consultar con un profesional para que pueda intervenir adecuadamente y buscar la solución.

Les recomiendo que  hagan cuanto antes una consulta profesional a un psicólogo para que atienda a su hijo y le ayude a afrontar y desmontar sus pesadillas.

Atentamente


Mª Luisa Ricart Yll Mi�rcoles, 18 de Mayo del 2011 12:55

Apreciada Verónica,

El caso que Vd. plantea necesita de una atención personal para poder recoger toda la información y valorar adecuadamente la situación en la que se encuentra su hijo.

Nuestro Servicio de Psicología (S.P.A.) está en Girona. Si le es factible el desplazamiento, póngase Vd. en contacto con nosotros y la atenderemos lo antes posible:   Marisa Ricart – 605 592 641

 

Si no, háganos saber dónde vive e intentaremos localizar a algún profesional que conozcamos por esa zona para que pueda atender su demanda.

 

Cordialmente,

 


Mª Luisa Ricart Yll Viernes, 03 de Junio del 2011 19:26

Apreciada Carmen,

Lamentablemente, la pérdida de valores y educación en la sociedad actual favorece que los jóvenes crezcan y vivan sin haber aprendido  que” el otro existe”  y que, además, es igual que él. El “yoísmo” en el que parecen instalarse muchos de ellos  está propiciando una visión del “otro” desinteresada,  aséptica, egoísta, sin afectos y con serias dificultades para empatizar, interesarse o respetar a cualquiera que no pertenezca a su grupo de iguales o, simplemente, que sea diferente.

En el caso de tu hija, la experiencia vivida ha estado directamente relacionada con las características físicas de la acondroplasia;  pero  es fundamental que ella no se victimice más allá de lo que corresponde al hecho en sí.  No se trata de aceptar o conformarse, obviamente;  pero hay que cuidar de no colgarse uno mismo ninguna etiqueta. Hay otras muchas condiciones personales que, al igual que la acondroplasia,  son objeto de burlas y humillaciones:  ser viejo, indefenso, obeso,  tartamudo, tímido, sacar malas notas, ser feo, torpe, miope, … etc. etc. etc.

Estas situaciones, como casi todas en la vida, requieren necesariamente de un afrontamiento personal de la experiencia vivida para poder hacer una buena  reflexión cognitiva y emocional de lo que nos ha sucedido. Nadie puede ir eliminando obstáculos en el mundo que le rodea. El mundo está ahí, tal como es. Todos tenemos que aprender a movernos en él,  esquivando los obstáculos y tratando de no sufrir demasiado.

Carmen, teniendo en cuenta la edad de tu hija (en plena adolescencia) y el impacto que le ha causado la experiencia sufrida (tiene miedo a salir de casa), te recomendaría que buscaras la intervención de un psicólogo/a para que la  atendiera  y la ayudara a elaborar y reestructurar cognitivamente esta experiencia y, al mismo tiempo, para que  pudiera daros también a vosotros algunas pautas de actuación.

Cordialmente,

Mª Luisa Ricart

 


Mª Luisa Ricart Yll Domingo, 19 de Junio del 2011 22:32

Hola Juan Carlos,

Disculpa el retraso en contestarte. Las vacaciones de verano siempre implican una desorganización -aunque involuntaria- en la atención de tareas que, finalmente, se quedan pendientes.

Respecto a la cuestión que planteas, te remito a la amplia respuesta de nuestra compañera Mar Garriga (sección de EDUCACIÓN, día 25 Julio) a otra persona que se encuentra en tu misma situación.

Entiendo que, en tu caso, no estamos hablando de problemas puntuales que requieran de atención o intervención psicológica personal.

En estos momentos, tu mejor marco de referencia va a ser el educativo.

Siempre, para todos los niños, el cuidado y la adecuación de la relación paterno-filial se ha de ir construyendo y fortaleciendo fundamentalmente en el núcleo familiar (controlamos), para que pueda complementarse adecuadamente –idealmente-  en el ámbito externo de la escuela y la educación (no controlamos).

Los primeros años de vida de un niño son, normalmente, de puro amor y disfrute con los padres. Precisamente, esa querencia, ese “sentirse verdaderamente amado”, es lo que le da al niño la fuerza y seguridad necesaria para ir aprendiendo a vivir, a afrontar frustraciones y a resolver conflictos.

Como dices, tu hija tiene 8 años. Es decir, que ya habéis disfrutado de esos maravillosos años sabáticos de “sólo quererse y vivir”. Así que ahora toca ya el añadir la labor educativa y socializadora que se alargará años, hasta que tu hija se convierta en una persona adulta e independiente. Como todos los padres tienen que hacer con sus hijos.

Lamentablemente, la acondroplasia implica también una condición de vida para la que nuestra sociedad todavía no está preparada, así que esa tarea educativa siempre va a resultar mucho más intensa y dificultosa.

Es en este punto donde me permito hacerte la recomendación personal de mantener el vínculo de comunicación y consulta con la Fundación Alpe, tal como lo has hecho ahora. Siempre encontrarás respuestas de apoyo y buenos referentes de actuación para ir afrontando y resolviendo situaciones que  en algunos momentos pueden resultar difíciles de transitar en soledad.

Cordialmente,

Mª Luisa Ricart


Mª Luisa Ricart Yll Lunes, 05 de Septiembre del 2011 13:06

Apreciada Alejandra,

Antes que nada, disculpa el retraso en atender tu consulta. Estas fechas, con las vacaciones de verano de por medio,  resultan un poco difíciles de organizar (laboralmente hablando) en general.

En cuanto a lo que comentas en tu correo, estoy segura de que tú mejor que nadie puedes entender que no existe una solución fácil ni rápida a la cuestión que planteas. Aunque pueda resultar duro y difícil de asumir para la persona afectada (que indudablemente así es), la acondroplasia es una condición de vida.  Lamentablemente, esa misma condición implica la necesidad de tener que aprender a afrontar los diferentes problemas con los que vas a encontrarte a lo largo de tu vida, como individuo social que eres.

La sociedad va cambiando poco a poco, pero el trabajo fundamental de adaptación al mundo en el que nos toca vivir tenemos que hacerlo cada cual. Y tú también.  

Ese aprendizaje no puede simplificarse en una serie de instrucciones o consejos que se puedan dar a nadie. Requiere tiempo y vivencia personal.

Te recomiendo que, si es posible, acudas a un psicólogo para que te ayude a superar tus miedos e inseguridades y pueda guiarte en tu proceso de maduración personal y emocional.

Cordialmente,

Mª Luisa Ricart

 


Mª Luisa Ricart Yll Mi�rcoles, 17 de Agosto del 2011 18:38

Apreciado Pedro,

Antes que nada, disculpa el retraso en responderte. He estado con una gripe muy fuerte.

Por lo que explicas, si tu hija está recibiendo atención psicológica profesional, estoy segura de que esta persona que la atiende os recomendará la visita a un médico psiquiatra para que valore el cuadro de comportamientos que está manifestando tu hija.

La tensión y el sufrimiento emocional que implica la acondroplasia para la persona afectada, resultan mucho más intensos en  la etapa “larguísima” de los años de preadolescencia y adolescencia, en la que se encuentra tu hija, y que siempre resulta muy duro transitar.

Las situaciones de stress agudo sostenido pueden llevar a que se produzca un desequilibrio psíquico y emocional de la persona, de mayor o menor seriedad, pero que siempre requiere de atención médico-psiquiátrica. El médico valorará la necesidad, en el caso de tu hija, de administrar o no alguna medicación y durante cuánto tiempo.

Por lo que explicas, resulta imprescindible que tu hija reciba en estos momentos también atención médica especializada.

Mi recomendación es que lleves a tu hija a visita médica, cuanto antes mejor.

Si necesitas hacer alguna otra consulta, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Cordialmente,

 

Mª Luisa Ricart Yll

Servicio Psicología Aplicada UNED-GIRONA

972 212 600  -   605 592 641


Mª Luisa Ricart Yll Jueves, 01 de Marzo del 2012 11:53

Hola Ángeles,

Antes que nada quería pedirte disculpas por la tardanza en responder. Al parecer hubo un problema informático y tu consulta aparece ahora. Aún así, quizás pueda ayudarte en algo contestando a tus dudas.

Entiendo que la situación que comentas es dolorosa y delicada. Como madre es difícil ver a un hijo/a en situaciones difíciles que no están bajo tu control, y ante la mezcla de emociones y pensamientos no es tarea fácil saber qué decir y cómo actuar en cada momento.

Una de las preguntas que planteas es cómo saber cuál es el momento de buscar ayuda…pues ese momento ha llegado. No es obligatorio que así sea, no es regla general el que todos los niños y niñas con acondroplasia necesiten ir al psicólogo. Lo que ocurre es que la condición de acondroplasia plantea una situación controvertida, en la que el niño o niña es diferente pero a la vez igual a los demás y necesita comprender en qué aspectos. Todos los niños necesitan tener parámetros con los que entender el mundo, un significado de las cosas y las vivencias, y entre todo esto, necesitan entender qué les ocurre a ellos.

Pienso que tu niña está viviendo la condición de acondroplasia como algo malo, traumático…  Evidentemente tiene que pasar por situaciones difíciles, visitas médicas, tratamientos, posibles operaciones, miradas indiscretas, etc., no pretendo minimizar esto. Simplemente transmitirte que si la niña o la familia viven esta circunstancia como una tragedia, ésta va a ser la forma en la que mire la vida, y el filtro por el que pasarán sus experiencias. Si esto fuera así, es posible que atribuya los obstáculos y dificultades que se encuentre a su condición, se culpabilice por ello y se sienta indefensa, pues no puede cambiar el hecho de tener acondroplasia. Además, bajo esta forma de interpretar su realidad, será más fácil que interiorice las devaluaciones y críticas de los demás, y esto haga que baje aún más su autoestima.

Es necesario ver la situación de otra manera, darle notas más positivas…y sé que no es fácil, pero es posible. Lo primero es revisar la forma en la que los padres y la familia ven la acondroplasia, y luego trabajar con la niña. Tiene que saber qué implica tener acondroplasia, pero también lo que no es: NO SIGNIFICA SER MENOS, NI TENER MENOS CAPACIDADES, NI MENOS HABILIDADES, etc.

Con todo esto, quisiera que se entienda que no podrás evitar que tu hija se enfrente a situaciones de desvalorización, pero lo que sí puedes hacer es ayudarla a interpretar de forma correcta lo que le pasa, y la actitud de los otros. Sí puedes entrenarla para que sepa defenderse y contestar cuando la ridiculicen. Sí puedes hacerle saber y sentir todo lo que vale y que es capaz de conseguir lo que se proponga. Intenta ser su apoyo pero nunca su limitación; a veces proteger demasiado también es limitar. Los niños no nacen con recursos para enfrentar las adversidades, sino que los van aprendiendo en el camino, si les enseñamos cómo.

Seguro que un profesional de la psicología puede guiarte de una forma más personalizada a afrontar esta situación.

Espero haberte ayudado.

Recibe un cordial saludo,

Silvana González Breme
Psicóloga col. Nº 18009


Silvana González Breme Mi�rcoles, 23 de Enero del 2013 01:10

Hola Verónica,

Por lo que comentas, entiendo que el único momento en que la niña se muestra sumisa, callada, retraída… es en el entorno escolar, en otros contextos y con otras personas (en casa, con amigos, salidas a lugares públicos, etc.) no se da este comportamiento. Si esto es así, es posible que la niña esté pasando una situación conflictiva en el colegio, puede ser tanto con maestros como con sus compañeros. La mayoría de los niños cuando se sienten rechazados, amenazados, apartados, desvalorizados, etc., de forma continua, reaccionan con conductas de retraimiento y evitación; es una conducta defensiva que despliegan para minimizar las consecuencias negativas de eso que están viviendo.

Es posible que la niña en un principio haya intentado cambiar su comportamiento para recibir aprobación, y si esto no le ha funcionado, una y otra vez, ha optado por permanecer en un estado de indefensión.

Yo no sé qué emoción y pensamientos se esconden detrás de la actitud de tu niña, pero está claro que algo está pasando y tienes que saber qué es. Tampoco sé cuánto tiempo hace que se está dando esta situación, pero creo que hay que actuar ya. Lo primero es que muy tranquilamente y en una ambiente de plena confianza hables con tu hija, a ver si ella te cuenta qué pasa…pregúntale “como quien no quiere la cosa” por sus amiguitas, compañeros, maestros…etc., tú verás su reacción y comentarios. Por otro lado, es necesario que hables con la maestra, ella debe saber cómo es la niña fuera del colegio y qué comportamientos no son habituales. Seguro la psicopedagoga o psicóloga del colegio puede ayudar.

La maestra es una figura clave, no te la pongas en contra, sino todo lo contrario, es tu aliada para superar el problema, reforzando positivamente las conductas positivas y socializadoras de la niña.

Si lo crees conveniente, puedes consultar a un profesional, un buen psicólogo que les ayude personalmente a superar esta situación.

Espero haberte ayudado.

Un cordial saludo,

Silvana González Breme


Silvana González Breme Viernes, 04 de Enero del 2013 23:21

Hola Rosamaría,

Primero que nada quiero transmitirte calma. Esto que explicas suele ser un comentario habitual entre padres, maestros, etc. Cuando hay niños juntos siempre hay algunos que imponen, que son los líderes del grupo, y el resto responden a ellos de cierta manera. Es una cuestión de personalidad y del funcionamiento de los grupos humanos.

Entiendo que esto puede ser un problema cuando hablamos de niños, con la posibilidad de que se metan en “líos” y acaben haciendo cosas que no quieren o surja el miedo de que “no tengan personalidad”. Normalmente el parámetro que dispara las alarmas es la frecuencia con la que se da esta conducta y sus repercusiones.

A través de unas breves líneas se hace difícil conocer a tu hija, su forma de ser, y mucho más la razón de su conducta, por ello lo que te voy a decir son sólo suposiciones. En base a que comentas esta situación como habitual y que la maestra llama reiteradamente la atención, creo que hay que profundizar en la conducta de la niña y sus motivos.

Cabe la posibilidad de que la niña tenga un problema de autoestima y necesite la aprobación de sus pares, sentirse integrada, tenida en cuenta por su grupo de referencia. Cuando por dinámica general un niño no logra llamar la atención de los otros, no se siente “incluido”, o valorado, tiene dos opciones: o se separa de ese grupo, o asume un papel secundario en él acatando el mando para ganar su permanencia y obtener aprobación. 

Los motivos de por qué ocurre esto, pueden ser múltiples: quizás la niña no sepa relacionarse de una forma efectiva, tenga baja autoestima, o se haya sentido rechazada y quiera evitarlo,  o se sienta inferior a los otros niños, o una combinación de varias de estas opciones. Éstas son sólo suposiciones y por ello el primer paso consiste en averiguar por qué mantiene este tipo de comportamiento, qué beneficios le reporta y qué perjuicios consigue evitar.

Si la situación está saliendo de la normalidad, te recomiendo que consultes con un psicólogo que ayude a identificar el origen de la conducta de la niña, y trate las secuelas emocionales y cognitivas que puedan sustentar esta dinámica.

De todas formas es conveniente que mantengas una comunicación fluida con la maestra, si ella  te apoya puede hacer mucho para revertir la situación, darle “un lugar” a tu niña en el aula y reforzar otro tipo de conductas más adecuadas. Siempre se necesita de la colaboración entre padres y maestros para educar a los niños.

Espero que estas líneas te sean de ayuda.

Recibe un cordial saludo,

Silvana González Breme


Silvana González Breme Martes, 08 de Enero del 2013 16:18

Querida Carmen, Podríamos decir que la edad que tiene ahora tu hijo viene a ser, más o menos, la edad límite en que los niños con acondroplasia dejan atrás “la llevadera infancia” y “se dan de bruces” (es así, lo digo con todo el cariño) con su particularidad. A esta edad, la condición física de la acondroplasia ya se manifiesta en unas diferencias evidentes y marcadas para el niño mismo pero, también, para los otros niños. No podemos olvidar que ningún niño sabe nada de la acondroplasia, si nadie les ha explicado lo diferentes que podemos ser los seres humanos, ni les han enseñado a respetar esas diferencias. Lo desconocido inspira conductas de defensa (escape, ataque o agresión). Los niños son muy instintivos y reaccionan sin valorar. Es tarea de los adultos educar en valores y comportamientos. Es importantísimo empezar cuanto antes a hablar de la acondroplasia en el hogar. Poco a poco, momento a momento, situación a situación, día a día … el niño/a con acondroplasia podrá llegar a entender y reconocer su circunstancia como “ser diferente en la normalidad”. Sólo así podrá sentir que pertenece a su grupo de iguales: sus compañeros. Es en el núcleo familiar donde tu hijo encontrará la fuerza y seguridad necesaria para ir aprendiendo a vivir, a afrontar frustraciones y a resolver conflictos. A fin de cuentas, la vida es eso; y tendrá que aprender a transitar por ese camino por más escollos que vaya encontrando, que, lamentablemente, van a ser muchos. La seguridad que ofrece el vínculo paterno-filial, un buen autoconcepto y la confianza en sí mismo de vuestro hijo, se ha de ir construyendo y fortaleciendo fundamentalmente en el núcleo familiar (bajo vuestro control) para que pueda complementarse adecuadamente (¡ojalá fuera idealmente!) en el ámbito externo de la escuela y la educación (no está bajo vuestro control). A partir de ahora y por muchos años, el contexto escolar y educativo será el ámbito de experiencia vital más importante para tu hijo y por lo tanto, también el más importante para los padres. Te recomiendo que visites la sección de EDUCACIÓN de la Fundación Alpe, donde encontrarás respuestas a muchas cuestiones, orientación educativa y referentes de actuación que te ayudarán a ir afrontando y resolviendo situaciones que en algunos momentos pueden llegar a ser difíciles de gestionar. Cordialmente, Marisa Ricart Yll


Silvana González Breme Lunes, 04 de Febrero del 2013 14:29
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Paloma González Peña
Paloma González Peña

Dra. Paloma González Peña. Psicóloga General de la Salud, colegiada M-17272. Compagino las responsabilidades docentes como tutora de Psicopatología e investigadoras en el Departamento de Personalidad de la UNED con el trabajo clínico, desde donde colaboro con la Fundación Alpe en el abordaje terapéutico online mediante www.inpsique.com.

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